Saber cómo elegir un asesor financiero se reduce a cuatro comprobaciones: qué está autorizado a hacer, quién le paga, cuánto le va a costar por escrito y dónde queda su dinero.
Si alguna de esas respuestas no llega clara, o no llega por escrito, ya tiene un motivo para seguir buscando.
Antes de seguir, quién escribe esto
Soy asesor financiero, así que me interesa que usted contrate a uno. Por eso este artículo no le dice a quién elegir, sino qué comprobar.
Y al final aplico el mismo checklist a mi propio servicio, para que pueda juzgarme con los mismos criterios que a cualquier otro.
Antes de elegir: ¿asesor financiero o asesor fiscal?
- El asesor fiscal se ocupa de sus impuestos: la declaración de la renta, las obligaciones con Hacienda y las consecuencias fiscales de una operación.
- El asesor financiero se ocupa de qué hacer con su dinero: cuánto ahorrar, cómo invertirlo, cómo planificar la jubilación o los objetivos de su familia.
Trabajan juntos: una decisión financiera casi siempre tiene consecuencias fiscales, y lo prudente es que ambos profesionales hablen entre sí.
Si lo que necesita es presentar la renta, busque un asesor fiscal.
Si lo que necesita es ordenar y hacer crecer su patrimonio, busque un asesor financiero.
¿Qué puede hacer un asesor financiero?
Puede ayudarle a ordenar su patrimonio, a organizar su salario, a planificar la jubilación y la sucesión, y a entender qué cuesta cada opción. Las decisiones y las operaciones son suyas.
Si alguien le indica qué producto concreto contratar, compruebe antes que esté autorizado para prestar ese servicio. Cómo hacerlo se explica a continuación.
¿Cómo saber si un asesor financiero es confiable?
La confianza no se deduce del trato ni de lo bien que alguien habla de mercados. Se comprueba, y casi todo se puede comprobar antes de la primera sesión.
Compruebe qué está autorizado a hacer
Si alguien le dice de forma personalizada qué fondo, qué acción o qué producto de inversión comprar, está prestando asesoramiento en materia de inversión. Esa actividad exige autorización, y las entidades autorizadas figuran en registros públicos que usted puede consultar sin coste.
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En la CNMV. Su web (cnmv.es) tiene un «Buscador de entidades autorizadas para prestar servicios de inversión», donde aparecen las empresas de servicios de inversión, entre ellas las de asesoramiento financiero. Busque por el nombre de la entidad. Para quien actúa en su nombre, hay una «Consulta de agentes» aparte. -
En el Banco de España. Si quien le atiende trabaja para una entidad de crédito, compruébela en el Registro de entidades del Banco de España (bde.es), donde puede buscar por denominación o código. -
En las advertencias de la CNMV. Su sección «Advertencias» tiene un «Buscador de entidades advertidas» con las entidades no autorizadas, los llamados chiringuitos financieros, y también con las advertencias de supervisores extranjeros. Si el nombre aparece ahí, no hay nada más que valorar.
Aparecer en un registro no basta. Fíjese en qué servicios tiene autorizados cada entidad: puede estar inscrita para una actividad y no para la que le está ofreciendo. Y si la persona que le atiende es agente de una entidad, compruebe a cuál representa y por cuenta de quién actúa.
Un título tampoco es una autorización. La CNMV publica una lista de titulaciones reconocidas. Sirve para comprobar la formación de alguien, pero no dice qué servicios puede prestar.
Qué preguntar a un asesor financiero antes de contratarlo
Pida las respuestas por escrito. No es desconfianza: es la forma de compararlas con las de otro profesional y de tenerlas a mano si algo cambia.
- ¿En qué registro figura y para qué servicios está autorizado? Con el nombre exacto, podrá comprobarlo usted mismo en unos minutos.
- ¿Su asesoramiento es independiente o no independiente? Quien presta asesoramiento en materia de inversión tiene que decírselo antes de empezar. Si no lo ha hecho, pregúnteselo.
- ¿Cuánto voy a pagar, en euros, y por qué concepto? Un porcentaje suelto no le dice cuánto le cuesta de verdad cada año.
- ¿Recibe usted o su empresa algún pago de las entidades cuyos productos me propone? Si la respuesta es sí, o duda al contestar, ya sabe que no solo trabaja para usted.
- ¿Dónde estará mi dinero y a nombre de quién? La respuesta que busca es: en una cuenta a su nombre, en una entidad autorizada.
- ¿Qué necesita saber de mi situación antes de proponerme nada? Si le propone productos antes de preguntarle por sus plazos, sus ingresos y lo que puede permitirse perder, ha empezado por el final.
Señales de alerta
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Prisa. «Es una oportunidad que se acaba hoy». Una decisión sobre sus ahorros aguanta una semana de reflexión; si la oferta no la aguanta, el problema es la oferta. -
«Gratis». Si el asesoramiento no le cuesta nada pero le proponen productos con comisiones, lo está pagando igual, solo que no lo ve en ninguna factura. -
Rentabilidad sin riesgo. Nadie puede prometerle ganar sin la posibilidad de perder. Quien lo hace, o no sabe de lo que habla o sabe demasiado bien lo que hace. -
Transferencias a cuentas del asesor. Su dinero va a una cuenta a su nombre en una entidad autorizada. Nunca a una cuenta personal de quien le asesora ni a una sociedad que no sea su entidad. -
Firmar como si la idea fuera suya. Si le piden que firme que una operación fue iniciativa propia cuando se la han propuesto ellos, no firme.
Lo que veo en las primeras sesiones
Tres confusiones que se repiten
Casi nadie llega sabiendo estas diferencias, y es normal: nadie se las ha explicado.
- Creen que el asesor financiero es un asesor fiscal. Hay quien llega con la declaración de la renta esperando que se la haga. Son dos oficios distintos, y por eso empiezo por ahí.
- Creen que el asesoramiento es el de su entidad de siempre y que no hay otro. Muchos desconocen que existe el asesoramiento independiente y el no independiente, y que cambian quién paga y a qué productos se accede.
- Se sorprenden al oír hablar de honorarios. Como su entidad «no cobra», les extraña pagar por asesoramiento. Pero el asesoramiento no independiente puede cobrarse dentro de los productos, con comisiones que no aparecen en ninguna factura.
Algunos llegan buscando una opinión distinta a la de su entidad, y aun así no saben qué les aporta que el asesoramiento sea independiente. Por eso escribo este artículo.
Cobrar de usted o cobrar de terceros
De todas las preguntas, la que más importa es quién le paga. La ley (artículo 214 de la Ley 6/2023 de los Mercados de Valores y de los Servicios de Inversión) solo deja presentar el asesoramiento como independiente si se cumplen dos cosas.
Una: que el asesor compare una variedad suficiente de productos del mercado. Otra: que no acepte ni se quede con pagos de terceros. Los pequeños beneficios no monetarios que sí se permiten debe comunicárselos.
El asesoramiento no independiente sí puede cobrar de las entidades cuyos productos le propone, con las condiciones que regula el artículo 120 del Real Decreto 813/2023. Cómo se traduce eso en lo que usted paga lo explico con detalle en qué diferencia a un asesor independiente de uno que no lo es.
¿Cuándo tiene sentido contratar un asesor?
No hay una cifra a partir de la cual toque. La pregunta de cuándo contratar un asesor financiero independiente tiene menos que ver con el tamaño de su patrimonio que con cuatro situaciones:
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Su situación tiene varias piezas. Sueldo y alquileres, una herencia, inmuebles, vehículos y otros bienes de valor, una empresa familiar, la jubilación a pocos años. Cada decisión afecta a las demás, y mirarlas por separado suele salir caro. -
Llega una decisión grande. La venta de un piso, una herencia, una indemnización, un cambio de trabajo. Son momentos en los que un error pesa durante años. -
No tiene tiempo, o no quiere dedicarlo. Comparar costes, leer folletos y revisar el plan cada año lleva horas. Que otro haga ese análisis no significa que decida por usted. -
Conoce sus reacciones. Si en las caídas le entran ganas de venderlo todo, o compra justo cuando todo el mundo habla de lo mismo, le sirve alguien que no gana nada con que usted opere.
Y quizá no lo necesite si su situación es sencilla, tiene tiempo y es constante: puede llevar sus finanzas por su cuenta. Un buen profesional se lo dirá desde el principio.
Si lo que busca es ordenar el conjunto (patrimonio, salario, jubilación y sucesión), eso tiene nombre: planificación financiera.
¿Cuánto cuesta?
Depende del modelo: honorarios cerrados por un trabajo, un precio por horas, una suscripción o comisiones incluidas en los productos.
Sea cual sea, pida el importe por escrito antes de empezar y compruebe que no cambia según el producto que acabe contratando. Si quiere un ejemplo concreto, aquí tiene mis condiciones y honorarios.
¿Cuál es el mejor asesor financiero de España?
No existe un ranking oficial que lo determine, y conviene desconfiar de quien le diga cuál es.
El mejor para usted es el que está autorizado para el servicio que le ofrece, le dice por escrito quién le paga y cuánto, y no le mete prisa. Eso es lo que comprueba la lista siguiente.
Checklist para elegir asesor financiero: 8 comprobaciones
Imprímalo o guárdelo en el móvil, y repáselo con cada profesional con el que hable. Un asesor financiero de confianza no tendrá problema en que lo use con él.
- Autorización. Figura en el registro de la CNMV o del Banco de España, y está autorizado para el servicio concreto que me ofrece.
- Advertencias. Su nombre no aparece en las advertencias de la CNMV sobre entidades no autorizadas.
- Formación. Me ha dicho qué titulación tiene y la he podido comprobar, sin confundirla con una autorización.
- Quién le paga. Me ha confirmado por escrito si recibe pagos de alguien más que de mí.
- Honorarios y alcance. Tengo por escrito cuánto voy a pagar y qué hará y qué no hará por ese importe.
- Mi dinero. Queda en una cuenta a mi nombre, en una entidad autorizada. Nunca en una cuenta suya.
- Mi situación primero. Me ha preguntado por mis plazos, mis ingresos y el riesgo que puedo asumir antes de proponerme nada, y la decisión final es mía.
- Sin prisas ni promesas. Nadie me ha metido prisa ni me ha prometido rentabilidades sin riesgo.
Si su asesor actual no supera alguna de las ocho, no hace falta romper con él de inmediato. Pídale por escrito lo que falta. Si no se lo da, o se lo da a medias, ya tiene su respuesta.
Apliquemos el checklist a mí
Le he pedido que haga estas preguntas a cualquiera. Lo justo es que empiece por mí. Estas son mis respuestas, punto por punto.
- Autorización. Presto servicios de planificación y educación financiera: ordenar su situación, fijar objetivos y entender los productos antes de decidir. No presto asesoramiento en materia de inversión ni recomiendo productos concretos: mi trabajo es que usted llegue a esa decisión con criterio.
- Advertencias. Búsqueme en el listado de advertencias de la CNMV, igual que haría con cualquier otro profesional.
- Formación. Tengo el Certificado de Profesional Financiero del IEF y la certificación EFPA EIP, titulaciones incluidas en la lista de cualificaciones reconocidas por la CNMV. Como le decía más arriba, eso acredita formación, no una autorización.
- Quién me paga. No recibo comisiones de gestoras ni de ninguna otra entidad. Solo cobro lo que me paga usted.
- Honorarios y alcance. La primera sesión se cobra y dura una hora completa. Después le presento por escrito una propuesta con los honorarios pensados para su caso, sin permanencia.
- Su dinero. No tengo acceso a sus cuentas. Su dinero se queda en una cuenta a su nombre, en la entidad que usted elija.
- Su situación primero. Dedico la primera sesión a entender su situación antes de proponerle nada. Las decisiones y las operaciones son siempre suyas.
- Sin prisas ni promesas. No hay ninguna oferta que caduque ni ninguna rentabilidad prometida. Si después de la primera sesión no quiere seguir, no pasa nada.
Si prefiere hacerme estas preguntas en persona, en Badalona u online, reserve su consulta.
Este artículo es informativo y no constituye asesoramiento personalizado sobre instrumentos financieros concretos.